CapÃtulo 1: La llegada de la Forastera
La lluvia caÃa como una maldición sobre Grovan, afilada y feroz, arrastrando consigo el lodo de las calles y lavando cualquier rastro de calidez de las tardes de otoño. Alya contemplaba la ventana empañada...
El reloj de la estación tenÃa sus manecillas ancladas en las seis y quince. Fuera cierto el rumor o no, muchos decÃan que nadie lograba recordar cuándo habÃa funcionado ese reloj por última vez. El vapor gris del tren se enredaba en la tarde, ...
Rayos de luna se colaban por el ventanal de la biblioteca abandonada, tiñendo de azul los ángulos polvorientos y arrancando destellos ocultos a las baldosas agrietadas. Marianne Devereaux detenÃa el dedo sobre el lomo de un libro antiguo, susurra...
La tarde caÃa gris sobre la ciudad, un manto inacabable de nube y suave llovizna desenredaba las luces de los faroles en la acera. Oriana sintió cómo las gotas se deslizaban por el cuello de su abrigo, mientras ajustaba la bufanda con un gesto ca...
El sol se alzaba apenas sobre los verdes campos de Warwickshire, deshilachando jirones de bruma que, como fantasmas, flotaban sobre la hierba humedecida. Lady Isobel Tremayne se detuvo un instante en el sendero que conducÃa de la mansión familiar ...
La mansión de los Erard dormitaba entre sombras y hojas susurrantes. El verano, cargado de una humedad que pegaba la ropa al cuerpo y trastornaba el sueño, parecÃa habitar en cada rincón de la casa, apagando los lÃmites entre afuera y adentro. ...
La lluvia caÃa como si el mundo intentara borrar las huellas que los pasos de Nyssa dejaban en la plaza pavimentada de la vieja ciudad de Varlorn. Entre el aroma metálico del agua y el destello de las linternas mágicas, la brisa arrastraba las ú...
Era medianoche cuando Rachel despertó acosada por el extraño sonido que se filtraba entre las rendijas de la ventana. Un gemido, casi humano y, sin embargo, con ese matiz cavernoso que parecÃa recorrerle la columna vertebral con dedos helados. De...
La primera vez que Sue vio a Julia fue por accidente, pero el universo tiene su propio sentido del humor. HabÃan planeado la apertura de la nueva librerÃa en el barrio para el sábado por la tarde, justo cuando la ciudad parecÃa querer lavarse la...
La cúpula de observación temblaba suavemente, una caricia desprendida del motor de curvatura reiniciándose tras el salto. Odile sostuvo la respiración al mirar el universo desplegándose tras el cristal blindado, consciente de la presencia de un...
El valle está envuelto en un oro pálido, esa luz temblorosa y sagrada que palidece justo antes de caer la noche. Entre las sombras que proyecta la arboleda massiva, Lira, la muchacha nacida de la bruma y la desgracia, camina con paso ligero. Sus p...
La noche se cernÃa sobre la ciudad con un silencioso manto plateado. Calles húmedas por la reciente lluvia reflejaban luces titilantes y destellos, envolviendo a los transeúntes rezagados en un mundo casi onÃrico. Desde el ventanal de su apartame Leer más...
La escotilla de observación temblaba con la vibración rÃtmica de los pulsos gravitatorios, parte de la coreografÃa galáctica que mantenÃa a la nave Epsilon V a la deriva suave, como un suspiro apenas percibido entre la negrura del Cosmos. Allà Leer más...
Gabriel estaba acostumbrado a dictar órdenes. Su oficina, en el último piso de aquel rascacielos, tenÃa paredes de cristal y vistas que hacÃan a cualquiera sentirse pequeño, como un dios observando su imperio. Era el dueño de una firma multimil Leer más...
Cuando Lira dejó caer la capucha de su capa y sintió el leve cosquilleo de las primeras gotas de la tormenta anunciada esa tarde en el bosque de Sorynth, supo que algo en el mundo se estaba desmoronando. Los relámpagos teñÃan de púrpura los alt Leer más...