Gabriel estaba acostumbrado a dictar órdenes. Su oficina, en el último piso de aquel rascacielos, tenía paredes de cristal y vistas que hacían a cualquiera sentirse pequeño, como un dios observando su imperio. Era el dueño de una firma multimil...
La carretera brillaba bajo la lluvia torrencial, cada gota un martilleo en la ventana mientras Clara apretaba con más fuerza el volante. El regreso a su pueblo natal, tras años de vida en la ciudad, siempre le revolvía emociones difíciles de iden...
La brisa nocturna pulió el jardín, colmando de misterio el aire adormecido del verano. Ariadna empujó la puerta de su cuarto con la espalda, el vestido de gasa reptando por su piel humedecida por la ansiedad. Había algo en esa noche, en esa luna ...
Todo parecía envuelto en esa cálida bruma dorada del crepúsculo cuando Clara, con una lenta cadencia, cerró la ventana que daba al jardín. La casa, un refugio temporal en la ladera, se encontraba a punto de soltarle al mundo lo que aún guardab...
El eco de las cigarras se arrastraba por los mórbidos jardines de Tara, entre las magnolias que apenas comenzaban a abrirse bajo la humedad de junio. Scarlett O’Hara paseaba por los interminables corredores de aquel gran caserón con el alma agit...
El reloj marcaba las 2:37 de la madrugada. El silencio reinaba en el apartamento de Laura, solo interrumpido por la débil vibración de su teléfono móvil, anunciando un mensaje entrante. Sentada en la alfombra, las piernas cruzadas, revisaba viej...
El calor del verano de Georgia era denso, espeso como un jarabe dulce que se adhería a la piel y obligaba a quien caminara por los interminables campos a reducir el paso, a dejarse envolver por la pereza de media tarde. Tara lucía esplendorosa; lo...
La cámara era pequeña, y a ella sólo llegaba la luz opaca de la luna filtrada por los visillos de lino, antiguos, deshilachados en los bordes, testigos de otros cuerpos y otras noches. En la calle, el bullicio de Hamburgo dormía su mitad de vida...
Nunca supe si la pasión tenía música, o si era el mismo silencio de las tardes en que el tiempo se detenía para que la memoria tiznara de colores aquellas escenas que guardo, intactas y dolidas, en el rincón más cálido de mi pecho. Y sin emba...
Las campanas resonaban a lo lejos, dibujando en la noche una frontera imperceptible. El aire de junio era tan denso y fragante que los cuerpos parecían disolverse a cada respiración. El cielo, de un azul infinito, invadía la estancia, colándose ...
La brisa de junio serpenteaba mansamente por los ventanales entreabiertos, acariciando la cortina de gasa azul y sembrando un rastro inmediato de deseo tibio sobre la estancia. Era una noche de esas que tiemblan embriagadas de luna, donde el aire pa...
Late en mi memoria el murmullo del Rin bajo la ventana de la posada, donde, entre sombras y deseos, floreció nuestra historia en una noche sin tiempo. A quien esto lea le confío mi confesión, entretejida de versos callados y piel estremecida, pue...
El perfume de la noche entraba suavemente por los ventanales abiertos, llevando consigo el rumor sordo de las olas rompiendo a lo lejos. Evelyn se apoyó contra el marco, la seda de su bata rozando apenas sus muslos desnudos. Afuera, la luna decía ...
La lluvia caía con la suavidad de una caricia sobre el tejado, a lo lejos, cada gota susurrando secretos que sólo los corazones dispuestos podían escuchar. Ana se recostó contra la almohada sintiendo el calor residual de su cuerpo bajo las sába...
La primera vez que lo vio, Lucía pensó que aquel hombre debía de estar perdido: el mercado de abastos rara vez veía hombres como él, trajeados, bien peinados, las manos grandes de dedos largos, pero limpias, cuidadas; no tenían el color ajado ...
Cuentan que nunca se debe pactar con los deseos más profundos. Sin embargo, cuando la noche se despliega en todo su fulgor y la ciudad parece contener el aliento, hay almas dispuestas a dejarse llevar hasta el límite de sus fantasías. Allison, se...
La penumbra comenzaba a extenderse desde el horizonte como una promesa suave y misteriosa. El lago, liso y oscuro, parecía guardar todas las palabras no dichas, y Anabela lo observaba desde el embarcadero de madera con las manos extendidas sobre la...
Afuera la ciudad zumbaba y destellaba tras los ventanales, confinada a la distancia por el espesor de la noche y la quietud de aquella suite. El reloj marcaba las once cuando Isabella bajó del taxi, un destello de sombra roja en la acera. La contra...
Había aprendido a amar a Alexander entre la vibración de un teléfono y la fosforescencia azul de la pantalla del portátil. Todas las noches, minutos antes de la medianoche española, su rostro aparecía, lleno de cansancio y deseo, desde la penu...
El reloj de la sala marcaba las tres de la tarde cuando Julia Robles sintió el pulso tamborileando en sus muñecas. No era culpa del café ni del sobreesfuerzo de la mañana, ni siquiera del crujir de papeles que se superponía al constante arrullo...
Gabriel estaba acostumbrado a dictar órdenes. Su oficina, en el último piso de aquel rascacielos, tenía paredes de cristal y vistas que hacían a cualquiera sentirse pequeño, como un dios observando su imperio. Era el dueño de una firma multimil Leer más...