A veces, la ciudad parece ocultar sus propias verdades entre el brillo de las luces de neón y el retumbar constante de los pasos sobre el asfalto mojado. Pero en este rincón del mundo que apenas duerme, donde los días largos se desvanecen en noch...
Había una persistente fragancia a lavanda y cera derretida flotando en la buhardilla de la Casa Ashwood. Las ventanas, altas y arqueadas, dejaban entrar la luz temblorosa de la luna, que lanzaba reflejos plateados sobre la alfombra gastada y el íd...
La noche había caído con una suavidad ominosa sobre el pequeño pueblo de Meadbourne, cubriendo las adoquinadas calles y los jardines rebosantes de lilas con una capa de niebla azulada. Alexandra Woodruff nunca había sentido el paso de la hora co...
El calor de la tarde caía como miel espesa sobre los adoquines irregulares de la Plaza Mayor. Sofía sostenía la cámara con ambas manos mientras observaba a Paula, sentada en la terraza de La Milonga entre el rumor amable de vasos chocando y risa...
Era el final del siglo XIX y el mundo comenzaba a temblar ante maravillas insospechadas. La electricidad se colaba timidamente en las casas bien nacidas de Londres, el tren surcaba distancias antaño imposibles en media jornada, y una pequeña caja ...
Cuando Olivia Carleton entró en la pequeña librería de Larchmont por accidente, sólo buscaba refugio de la lluvia torrencial que caía en la tarde de mayo. No esperaba toparse con paredes cubiertas de estanterías altas y el dulce aroma a papel ...
Nadie esperaba que la puesta de sol sería el catalizador de una resurrección. En Epsilon Prime, la última colonia humana autorizada, el atardecer era una promesa endeble, teñida de cobre y desvanecida en ámbar. El domo Este filtraba la luz sola...
El vestido era amarillo, pero no cualquier amarillo: un tono vibrante, casi insolente, entre mostaza y sol, con pequeños bordados azules brillando en la tela como diminutas constelaciones. Al examinarlo sobre el maniquí junto a la ventana de su at...
De haber sabido Lady Oriane que el crepúsculo traería más que susurros de promesas incumplidas, no se habría permitido acudir al salón de invernadero. Pero las noches de la Casa Calanthe poseían un magnetismo propio, un rumor de magia e histor...
Había una niebla densa esa tarde de octubre sobre la mansión Ashcombe, una niebla que convertía los jardines en un mar de espectros y convertía la gran escalera en una extensión de gris indefinido. Luisa D'Aubigny apretó la empuñadura de su p...
Lady Cassandra Fairfax sostenía el abanico con una delicada tensión, apenas perceptible para los ojos menos observadores. Sin embargo, cualquier alma sensible advertiría que algo, alguna intranquilidad pulsaba bajo su fachada de aplomo. El salón...
El aire de la campiña de Hampshire, ese día de junio, se cernía cargado de aromas a césped recién humedecido y rosas en plena floración. El carruaje de Lady Marianne Ashworth cruzaba con galante lentitud la calzada bordeada de olmos, sus rueda...
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Bajo la Lluvia de Mayfair
Afuera, una lluvia copiosa tejía veredas brillantes sobre el empedrado de Berkeley Street, lanzando tamborileos caprichosos contra los cristales de la amplia ventana del salón. Annabelle de Riverton contempló cómo ...
La estación orbital Archytas parecía siempre suspendida entre el día y la noche, bañada por la fría luz de Ganímedes a través de la cúpula acristalada. En sus estrechos pasillos grises, los ingenieros, científicos y exploradores se encontra...
La tarde ya había desplegado su manta de nubes violetas sobre Nueva York cuando Laura emergió del vagón de la línea 7, el corazón aún latiéndole con la inquietud de quien presiente que algo importante acecha tras cada esquina. Los andenes sil...
Aytha se arrodilló en la tierra húmeda, entre las brumas azules que chisporroteaban sobre las raíces retorcidas del manzano antiguo. Todo a su alrededor parecía responder al mágico equilibrio del crepúsculo: los pájaros-búho salían de sus n...
No recordaba cuándo había empezado a desear aquello que no podía tener. Ni cuándo el deseo pasó de ser una visión apenas perceptible a una necesidad que hervía en mi pecho cada vez que la veía. A veces creo que habitaba la nostalgia antes de...
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El crepúsculo tejía hilos rosados entre las ramas desnudas cuando Ailén llegó a la Casa de las Cornamentas. El carruaje había dejado tras de sí la niebla de los caminos, y ahora solo quedaban silencio y el latido sereno de su miedo. La at...
Era el año 2149 de una nueva era, pero, para mí, el tiempo no era más que una cinta circular en la que las horas rodaban como canicas de un ámbar impalpable. La ciudad, conocida en los mapas digitales como Sector Anómalo IV, se erguía en azule...
"¿Entonces eso es un sí?"
La vibración sutil de la pregunta flotó en el aire cargado del jueves noche. El bar del hotel París Boutique apenas murmuraba, sus luces rojas espejeaban en los cristales. Fuera, la lluvia manchaba la ciudad. Nicole ...
Nunca supieron exactamente quién colgaba la ropa en el patio interior de la manzana. Era fácil pensar que fuera la anciana del tercer piso, la pelirroja que siempre llevaba cardigans aunque estuviera a treinta y seis grados; o quizás el muchacho d Leer más...
El hangar palpitaba con un azul frío, punteado de destellos ámbar conforme drones de mantenimiento escaneaban las balizas de la nave Aquila Prime. En la lejanía, la estrella binaria de Eos hacía vibrar el cielo con su dualidad incandescente y mor Leer más...
En el salón apenas iluminado por la lámpara de mesa, Nora demoraba sus dedos sobre el cuello de una botella de vino abierta hacía demasiado. El día había traído consigo la llovizna persistente que pegaba las hojas de los castaños a las baldosa Leer más...
Londres, 1869.
Las noches en Mayfair tienen un modo de deslizarse entre las paredes cubiertas de terciopelo, cargadas de promesas apenas susurradas. La mansión Hensley, con su fachada imponente y la luz dorada de sus salones, era el escenario elegi Leer más...
El reloj dio las once con un único y seco campanazo metálico; todo el barrio pareció detenerse en ese segundo suspendido, hasta que el murmullo del bar volvió a crecer y la música rellamó atenciones dispersas. Tania se recargó en la barra, tem Leer más...
La terraza del Club Zíngara, encaramada sobre los tejados de la ciudad vieja, vibraba esa noche con el sabor invencible de la víspera de San Juan. La música –un latido inagotable de tambores y sintetizadores– se deslizaba entre los cuerpos sud Leer más...
El fuego de la lámpara apenas alcanzaba a domar la penumbra en la biblioteca circular. Magnus no se movía; su silueta parecía una estatua, girada hacia la ventana, desde donde la tormenta jugaba su furioso preludio sobre el bosque de estatuas y el Leer más...