El crujir de la puerta principal se mezcló con el zumbido constante de la cafetera industrial. Era miércoles por la tarde y La Perla Roja apenas superaba la docena de clientes desperdigados entre sofás raídos y sillas de hierro. Alba tenía un r...
La noche caía sobre Aradia como una promesa y una amenaza. El aire, impregnado del perfume de los cedros mágicos, parecía arder sobre la piel extendida de la ciudadela, donde las torres de plata y ónice relucían bajo la luna ceñida de nubes vi...
La niebla se alzaba densa sobre las colinas de Willow Creek, vistiendo de seda los álamos que custodiaban la vieja mansión Holloway. Era una noche como cualquier otra –pegajosa con la promesa de lluvia, perfumada con la amenaza de tormenta– y ...
A veces creo que todo lo que perdí lo busco en las calles de esta ciudad, donde las ventanas siempre resplandecen con promesas ajenas. Es un día de otoño, los árboles han aprendido por fin a rendirse, y yo, Inés, me debato entre quedarme o huir...
El crepúsculo caía con lentitud sobre los campos de algodón, tiñendo el horizonte de un púrpura indecible. El verano languidecía, cansado y polvoriento, mientras la brisa traía consigo el aroma de buganvillas en flor y de una promesa que aún...
El eco de las cigarras se arrastraba por los mórbidos jardines de Tara, entre las magnolias que apenas comenzaban a abrirse bajo la humedad de junio. Scarlett O’Hara paseaba por los interminables corredores de aquel gran caserón con el alma agit...
No era amor. Al menos, no al principio. Allí, entre las tensas luminiscencias de la Estación Caronte, más allá de las tormentas eléctricas de Titán y de la atmósfera que a menudo le parecía menos pesada que su propio corazón, lo que sentía...
La lluvia caía como una promesa olvidada sobre los tejados de la ciudad. A veces, en las primeras horas de la madrugada, el sonido llegaba al apartamento de Lucía como un susurro, como el roce de una caricia que nunca fue, una llamada desde otro t...
En el confín del imperio de Valoria, donde los bosques arden en tonos carmesí y la niebla baja de las montañas como un manto hechizado, Elara miraba el horizonte desde la terraza de obsidiana. Sus ojos, tan grises como las nubes tempestuosas que ...
El reloj de la sala marcaba las tres y cuarto de la madrugada. Un viento helado se deslizó por las rendijas de las ventanas, haciendo resentir a Alexandra incluso debajo de la gruesa manta que la cubría en el pequeño estudio. Afuera, la luna llen...
La lluvia caía, mansa, contra los ventanales del café. El reloj de la pared marcaba las siete y cuarto, y cada vez que una gota se deslizaba por el vidrio, brillaba brevemente en el neón azul del letrero exterior. Era una noche solitaria de marzo...
Apenas la mansión Ashcroft despuntaba sobre el sendero abovedado de magnolias, Eleanor sintió ese ya conocido escalofrío que le visitaba cada año en la víspera del solsticio. La primavera aún temblaba en el aire, y las paredes encaladas respir...
El reloj marcaba las 2:37 de la madrugada. El silencio reinaba en el apartamento de Laura, solo interrumpido por la débil vibración de su teléfono móvil, anunciando un mensaje entrante. Sentada en la alfombra, las piernas cruzadas, revisaba viej...
Las estrellas asomaban su luz multitudinaria desde la cúpula de vidrio, ese techo artificial que protegía la colonia de Atlas del vacío gélido del espacio. Más allá, las tormentas de polvo cósmico bailaban en los anillos del planeta, embellec...
Al principio, todas las estaciones de tren parecen iguales: grandes, impersonales, llenas del ajetreo de maletas, despedidas rápidas y promesas dichas entre susurros o lágrimas. Clara lo sabía bien; en los últimos años, había visto más separa...
Aquella noche, la lluvia caía sobre los tejados de Altara como si intentara purificar las viejas calles de la ciudad, pero Livia sabía que algunas manchas no podían borrarse ni con los aguaceros más furiosos. Desde la ventana del estudio, observ...
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La vieja mansión Stillwater se erguía sobre el valle como una diosa indiferente a las pasiones y sufrimientos de los mortales que bajo sus techos tejieron la historia de la familia Donnelly. Era una de esas ...
La tarde caía pesada y aromática sobre Atlanta; el calor era tal que la brisa apenas podía hablar por entre los robles y los magnolios. Emily Westmoreland, con el vestido ceñido y las mejillas encendidas por el sol y el nerviosismo, caminaba des...
Evelyn supo que su destino cambiaría la noche que oyó el llanto de la tormenta deslizarse entre los vetustos robles de Roselyn House. En Georgia, 1868, la guerra no era más que un vago retumbo a lo lejos; sin embargo, los estragos palpitaban aún...
El calor del verano de Georgia era denso, espeso como un jarabe dulce que se adhería a la piel y obligaba a quien caminara por los interminables campos a reducir el paso, a dejarse envolver por la pereza de media tarde. Tara lucía esplendorosa; lo...
Nunca supieron exactamente quién colgaba la ropa en el patio interior de la manzana. Era fácil pensar que fuera la anciana del tercer piso, la pelirroja que siempre llevaba cardigans aunque estuviera a treinta y seis grados; o quizás el muchacho d Leer más...
El hangar palpitaba con un azul frío, punteado de destellos ámbar conforme drones de mantenimiento escaneaban las balizas de la nave Aquila Prime. En la lejanía, la estrella binaria de Eos hacía vibrar el cielo con su dualidad incandescente y mor Leer más...
En el salón apenas iluminado por la lámpara de mesa, Nora demoraba sus dedos sobre el cuello de una botella de vino abierta hacía demasiado. El día había traído consigo la llovizna persistente que pegaba las hojas de los castaños a las baldosa Leer más...
Londres, 1869.
Las noches en Mayfair tienen un modo de deslizarse entre las paredes cubiertas de terciopelo, cargadas de promesas apenas susurradas. La mansión Hensley, con su fachada imponente y la luz dorada de sus salones, era el escenario elegi Leer más...
El reloj dio las once con un único y seco campanazo metálico; todo el barrio pareció detenerse en ese segundo suspendido, hasta que el murmullo del bar volvió a crecer y la música rellamó atenciones dispersas. Tania se recargó en la barra, tem Leer más...
La terraza del Club Zíngara, encaramada sobre los tejados de la ciudad vieja, vibraba esa noche con el sabor invencible de la víspera de San Juan. La música –un latido inagotable de tambores y sintetizadores– se deslizaba entre los cuerpos sud Leer más...
El fuego de la lámpara apenas alcanzaba a domar la penumbra en la biblioteca circular. Magnus no se movía; su silueta parecía una estatua, girada hacia la ventana, desde donde la tormenta jugaba su furioso preludio sobre el bosque de estatuas y el Leer más...