Había algo feroz y hermoso en la noche cuando las hojas temblaban bajo la caricia suave de un viento extraño, como si el bosque retuviera la respiración ante el paso de Selene. Cada noche, desde que se instaló en la antigua casona al borde de As...
Las gotas de lluvia tamborileaban con insistencia sobre el inmenso ventanal del Café Lirio Azul, un refugio cálido y bohemio en mitad de la ciudad. Era temprano aún, pero las lámparas de filamentos anaranjados colgaban ya sobre las mesas de made...
Lady Evangeline Ashcroft podía sentir el retumbar lejano de los cascos incluso antes de que la niebla escocesa se levantara del todo por encima del páramo. El sonido era regular, seguro, casi arrogante, y solo podía provenir de un hombre que no t...
Había aprendido a amar a Alexander entre la vibración de un teléfono y la fosforescencia azul de la pantalla del portátil. Todas las noches, minutos antes de la medianoche española, su rostro aparecía, lleno de cansancio y deseo, desde la penu...
En la sala de baile orbital de la estación Celestia, las paredes transparentes ofrecían vistas vertiginosas a los anillos azules del gigante gaseoso que giraba perezosamente debajo. Las luces flotaban en bandas etéreas, casi líquidas, dejando qu...
El bullicio de Manhattan siempre encontraba la manera de aturdir a Olivia, aunque después de tres años de vivir allí debería haberse acostumbrado. Pero era miércoles, y los miércoles tenían su propio ritmo: algo más lento, teñido de la prom...
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El invierno aún no se retiraba de las tierras de Iridia. Sobre los riscos nevados, un crepúsculo azul engarzaba los ventisqueros silenciosos y la ciudadela Tirael, con sus altas torres y cúpulas de ónice, se erguía orgullosa en la distanci...
El silencio en la biblioteca era tan denso que Aurora podía oír el latido de su propio corazón. Improbable que alguien pudiera llegar a sentir miedo en un lugar como aquel: los ventanales de cristal antiguo dejaban pasar los últimos reflejos de ...
El viento que azotaba la pequeña ciudad costera de Meagon era frío incluso para las almas más acostumbradas a la intemperie. La tormenta llevaba días azotando la costa y, aunque los turistas alguna vez habían disfrutado de los largos atardecere...
Corría el año de 1816, en algún rincón perfumado de Inglaterra donde el aire se impregnaba con el aroma de la hierba húmeda y el melancólico murmullo de los sauces que bordeaban el río. En la ancestral propiedad de Ashcombe Hall, la primavera...
El reloj de la sala marcaba las tres de la tarde cuando Julia Robles sintió el pulso tamborileando en sus muñecas. No era culpa del café ni del sobreesfuerzo de la mañana, ni siquiera del crujir de papeles que se superponía al constante arrullo...
La lluvia caía incesante sobre la cúpula de cristal, amortiguando los ruidos del bullicioso nivel inferior de la ciudad flotante de Harmonia. Adentro, el aire era cálido y perfumado con jazmín sintético; afuera, la noche palpitaba con las luces...
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Desde la ventana de su despacho, Samantha Díaz observaba la forma en que la tarde se apretaba contra su reflejo, asimilando cada pedazo de su rostro como si quisiera llevárselo consigo. Le gustaba pensar que la ciudad, en la que había vivido...
Había oído que el invierno traía consigo criaturas extrañas, no sólo la muerte helada, y nieve cubriendo hasta los corazones más ardientes. Elyra no era una criatura extraña, pero tampoco era sólo una mujer. Por generaciones, la sangre de lo...
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Los ecos del reloj resonaban con una cadencia inquietante en el salón desierto de la mansión Westcliffe. El fuego chisporroteaba en la chimenea de mármol, proyectando sombras danzantes sobre cortinas añiles y muebles antiguos, mientr...
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El eco del trueno retumbó contra las amplias ventanas del pequeño apartamento de Palermo Soho, rebotando en las paredes blancas y desgastadas por el paso del tiempo. Entre el destello intermitente de los relámpagos y el goteo insistente de l...
El aire estaba impregnado de un delicado perfume a lavanda y rosas, esparcido desde los jardines de la mansión Ashcombe hasta las alturas donde se elevaba la escuela para señoritas del condado de Hertfordshire. Las ventanas arqueadas de la aula pr...
A lo lejos, el ruido acompasado de la tormenta se filtraba entre las cortinas gruesas y el silencio expectante de la mansión. Lady Anna Prescott se detuvo frente al ventanal de su dormitorio, apretando los dedos contra el vidrio frío, observando c...
El silencio del laboratorio apenas era interrumpido por el leve zumbido de los paneles de energía. Una luz azulada lamía los bordes de la inmensa cúpula transparente, fragmentando el paisaje extraterrestre en reflejos y sombras. Allá, más allá...
La casa de los Worrington estaba suspendida al borde de un acantilado, como si se hubiera atrevido a interrogar directamente al océano. Cada tormenta azotaba los cimientos hasta hacerles temblar —y a pesar de sus años, de las decenas de invierno...
Nunca supieron exactamente quién colgaba la ropa en el patio interior de la manzana. Era fácil pensar que fuera la anciana del tercer piso, la pelirroja que siempre llevaba cardigans aunque estuviera a treinta y seis grados; o quizás el muchacho d Leer más...
El hangar palpitaba con un azul frío, punteado de destellos ámbar conforme drones de mantenimiento escaneaban las balizas de la nave Aquila Prime. En la lejanía, la estrella binaria de Eos hacía vibrar el cielo con su dualidad incandescente y mor Leer más...
En el salón apenas iluminado por la lámpara de mesa, Nora demoraba sus dedos sobre el cuello de una botella de vino abierta hacía demasiado. El día había traído consigo la llovizna persistente que pegaba las hojas de los castaños a las baldosa Leer más...
Londres, 1869.
Las noches en Mayfair tienen un modo de deslizarse entre las paredes cubiertas de terciopelo, cargadas de promesas apenas susurradas. La mansión Hensley, con su fachada imponente y la luz dorada de sus salones, era el escenario elegi Leer más...
El reloj dio las once con un único y seco campanazo metálico; todo el barrio pareció detenerse en ese segundo suspendido, hasta que el murmullo del bar volvió a crecer y la música rellamó atenciones dispersas. Tania se recargó en la barra, tem Leer más...
La terraza del Club Zíngara, encaramada sobre los tejados de la ciudad vieja, vibraba esa noche con el sabor invencible de la víspera de San Juan. La música –un latido inagotable de tambores y sintetizadores– se deslizaba entre los cuerpos sud Leer más...
El fuego de la lámpara apenas alcanzaba a domar la penumbra en la biblioteca circular. Magnus no se movía; su silueta parecía una estatua, girada hacia la ventana, desde donde la tormenta jugaba su furioso preludio sobre el bosque de estatuas y el Leer más...