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Desde la ventana de su despacho, Samantha DÃaz observaba la forma en que la tarde se apretaba contra su reflejo, asimilando cada pedazo de su rostro como si quisiera llevárselo consigo. Le gustaba pensar que la ciudad, en la que habÃa vivido...
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El reloj del despacho marcaba las siete y media cuando Olivia cerró el último correo y dejó escapar un suspiro cansado. Afuera, la ciudad de Nueva York hervÃa aún, un palpitante mar de luces y ruidos que no conocÃa el descanso. Al echarse...
El mar brilla como una lengua viva bajo el lomo del crepúsculo. El verano acaba de empezar pero Julia ya se siente exiliada a su propio paÃs secreto, ese que se redibuja cada vez en la frontera movediza entre el agua y la arena: la playa de Padua....
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Las tardes de junio tienen en ParÃs un modo particular de abandonarse, la manera en que la luz se disuelve en el húmedo lustre de las calles y parece filtrarse como un secreto entre las rendijas de los dÃas, casi como un soplo en la piel. Ca...
Mi piel no recuerda las cicatrices de Paris, pero sà la sombra que, en las tardes de marzo, deambulaba tras mi ventana. Hablo de Vincent como si fuera un fantasma; pero ¿no es el amor, a veces, eso mismo? HabÃa llegado a Barcelona en uno de esos ...
El reloj colgaba en la pared, antiguo y obstinado en marcar el avance del tiempo, cada tic una cuenta más en el rosario de la ansiedad de Julia. Afuera, la ciudad latÃa con su tráfico, luces de neón y promesas fugaces. Desde la ventana de la caf...
El telón se habÃa cerrado apenas unos segundos antes y el estruendo de la ovación aún reverberaba en la gran sala del Teatro del Lustro. El público, con su ansia y su aplauso, envolvÃa a Natalia como una brisa incontenible de reconocimiento y ...
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El reloj de la estación marcaba las nueve y cuarenta y cinco cuando Marc llegó arrastrando su maleta negra, el cierre dorado reluciendo como promesa y amenaza al mismo tiempo. Afuera, la llovizna cubrÃa la ciudad de una nostalgia nueva. Una ...
La penumbra del salón se alarga como una promesa: un silencio donde sólo reina el susurro de hojas al pasar, unos pasos fugaces entre los pasillos flanqueados de libros, y el tintineo clandestino de la lluvia sobre el cristal. A esa hora, casi tod...
El dÃa en que Mara decidió dejar la oficina temprano, la ciudad ardÃa con la promesa de un verano que apenas comenzaba. Caminó sin rumbo, dejando a su espalda edificios que se volvÃan humeantes bajo el sol, y fue a refugiarse en el parque más ...
El viento de octubre tenÃa un filo especial en Havenwood, aquel pequeño pueblo al que Sara Goodwin nunca pensó en regresar. Se habÃa marchado apenas cumplidos los dieciocho años, huyendo más que partiendo, convencida de que la gran ciudad le o...
La luz suele cambiar en la ciudad a las siete de la tarde, cuando Marta regresa del pequeño estudio de arquitectura donde pasa sus dÃas entre planos. Las ventanas de su apartamento en el piso diez dan hacia el oeste y reciben, puntualmente, una ca...
El sonido rÃtmico de la lluvia acariciaba los ventanales de la cafeterÃa, dibujando surcos lÃquidos en el cristal empañado. Julia apenas reparaba en el murmullo constante a su alrededor; sentada junto a una mesa en la esquina, con una libreta an...
HabÃa amanecido gris y tibio, como ocurre con frecuencia en Nueva York a principios de marzo, cuando la promesa de la primavera flota en el aire, pero el frÃo aún muerde los tobillos desabrigados de los incautos que se apresuran por las aceras hÃ...
La noche se cernÃa sobre la ciudad con un silencioso manto plateado. Calles húmedas por la reciente lluvia reflejaban luces titilantes y destellos, envolviendo a los transeúntes rezagados en un mundo casi onÃrico. Desde el ventanal de su apartame Leer más...