En el salón apenas iluminado por la lámpara de mesa, Nora demoraba sus dedos sobre el cuello de una botella de vino abierta hacía demasiado. El día había traído consigo la llovizna persistente que pegaba las hojas de los castaños a las baldosa...
El eco de las botas contra el mármol se apaga al llegar a la moqueta mullida. Elena se detiene justo en el umbral, donde comienza el pasillo privado. No se permite entrar a empleados aquí, excepto Luc, el misterioso gerente francés de la galería....
La primera vez que la vi, la lluvia era tan severa como su mirada. Natalia llevaba un vestido escarlata que brillaba bajo la débil luz del farol en la calle Nevsky Prospekt, un color que parecía concebir una promesa secreta sólo para mí. Me halla...
La ciudad dormía: el rumor de los tranvías se perdía en la confusión anaranjada de la avenida Nevsky mientras la tarde se rendía con lentitud, como una bailarina exhausta, vestida con un manto de bruma. Yulia no había cerrado la ventana aunque ...
No había silencio más profundo que el de la Biblioteca Parisina a medianoche, cuando solo los pasos de los visitantes secretos, los desvelados voluntariosos, rebotaban entre las columnas y el sueño de los anteriores lectores aún flotaba entre los...
No eran las luces de la ciudad, danzando sobre el membrillo de las ventanas, las que embriagaban sus noches; eran otras, más íntimas y voraces. Elena se sentía otra frente a la lente de Iván, un hombre cuya voz parecía templada en la penumbra de...
Le vio llegar desde la pared de vidrio difuminado que separaba la sala de reuniones del vestíbulo. La tarde en la ciudad parecía estremecerse en un pulso lento, suspendido en el reflejo azul de los ventanales, y Helena no supo si era el calor acumu...
Gabriel estaba acostumbrado a dictar órdenes. Su oficina, en el último piso de aquel rascacielos, tenía paredes de cristal y vistas que hacían a cualquiera sentirse pequeño, como un dios observando su imperio. Era el dueño de una firma multimil...
La carretera brillaba bajo la lluvia torrencial, cada gota un martilleo en la ventana mientras Clara apretaba con más fuerza el volante. El regreso a su pueblo natal, tras años de vida en la ciudad, siempre le revolvía emociones difíciles de iden...
La brisa nocturna pulió el jardín, colmando de misterio el aire adormecido del verano. Ariadna empujó la puerta de su cuarto con la espalda, el vestido de gasa reptando por su piel humedecida por la ansiedad. Había algo en esa noche, en esa luna ...
Todo parecía envuelto en esa cálida bruma dorada del crepúsculo cuando Clara, con una lenta cadencia, cerró la ventana que daba al jardín. La casa, un refugio temporal en la ladera, se encontraba a punto de soltarle al mundo lo que aún guardab...
El eco de las cigarras se arrastraba por los mórbidos jardines de Tara, entre las magnolias que apenas comenzaban a abrirse bajo la humedad de junio. Scarlett O’Hara paseaba por los interminables corredores de aquel gran caserón con el alma agit...
El reloj marcaba las 2:37 de la madrugada. El silencio reinaba en el apartamento de Laura, solo interrumpido por la débil vibración de su teléfono móvil, anunciando un mensaje entrante. Sentada en la alfombra, las piernas cruzadas, revisaba viej...
El calor del verano de Georgia era denso, espeso como un jarabe dulce que se adhería a la piel y obligaba a quien caminara por los interminables campos a reducir el paso, a dejarse envolver por la pereza de media tarde. Tara lucía esplendorosa; lo...
La cámara era pequeña, y a ella sólo llegaba la luz opaca de la luna filtrada por los visillos de lino, antiguos, deshilachados en los bordes, testigos de otros cuerpos y otras noches. En la calle, el bullicio de Hamburgo dormía su mitad de vida...
Nunca supe si la pasión tenía música, o si era el mismo silencio de las tardes en que el tiempo se detenía para que la memoria tiznara de colores aquellas escenas que guardo, intactas y dolidas, en el rincón más cálido de mi pecho. Y sin emba...
Las campanas resonaban a lo lejos, dibujando en la noche una frontera imperceptible. El aire de junio era tan denso y fragante que los cuerpos parecían disolverse a cada respiración. El cielo, de un azul infinito, invadía la estancia, colándose ...
La brisa de junio serpenteaba mansamente por los ventanales entreabiertos, acariciando la cortina de gasa azul y sembrando un rastro inmediato de deseo tibio sobre la estancia. Era una noche de esas que tiemblan embriagadas de luna, donde el aire pa...
Late en mi memoria el murmullo del Rin bajo la ventana de la posada, donde, entre sombras y deseos, floreció nuestra historia en una noche sin tiempo. A quien esto lea le confío mi confesión, entretejida de versos callados y piel estremecida, pue...
El perfume de la noche entraba suavemente por los ventanales abiertos, llevando consigo el rumor sordo de las olas rompiendo a lo lejos. Evelyn se apoyó contra el marco, la seda de su bata rozando apenas sus muslos desnudos. Afuera, la luna decía ...
En el salón apenas iluminado por la lámpara de mesa, Nora demoraba sus dedos sobre el cuello de una botella de vino abierta hacía demasiado. El día había traído consigo la llovizna persistente que pegaba las hojas de los castaños a las baldosa Leer más...