El viento era afilado como una promesa bajo la bocanegra de aquellos cielos occidentales. El condado de Pembrokeshire, con sus acantilados recortados y majestuosos, podía parecer el final del mundo para algunos, pero para Rosalie siempre había sid...
Había en el aire una dulzura húmeda, el perfume de la brisa al despuntar el verano en la campiña inglesa. La finca de los Montford dormía entre brumas, y el murmullo de las hojas recién lavadas de lluvia era la única compañía de Julian mient...
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Quizá todo habría acabado distinto si la señorita Clara Harrowby no hubiese abierto aquella compuerta oxidada en el rincón del invernadero. Pero era una tarde de junio y la mansión Dower estallaba en fragancias de lilas recalentadas por la...
El viento jugaba con las cortinas, haciéndolas bailar en la penumbra de la sala. Afuera, la lluvia golpeaba el cristal como si quisiera llamar la atención de quienes habitábamos la mansión Primrose. Siempre me pregunté qué era más inquietante...
Era junio, ese mes en que Boston parece exhalar todos sus aromas secretos y guardar las lluvias para el final de la tarde, tamaño respiro antes de la noche. En la casa de las Sanderson, un refugio de maderas oscuras y ventanales ambarinos, Aileen c...
El aire se había tornado fresco la última semana de mayo, y los campos de Massachusetts parecían cubiertos de un velo azulino al atardecer. Era la época favorita de Jessica Blythe, un momento en que se podía caminar entre los prados ya sin el p...
La tarde acariciaba Concord con ese hálito letárgico propio a los domingos de junio. Los viejos castaños, ahora cargados de hojas nuevas, se rendían al susurro del viento, y los pájaros curioseaban entre las ramas. En el corazón de este cuadro...
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La tarde en que Clarissa Alden llegó al viejo caserón de los Witherspoon, la lluvia tejía un denso encaje sobre el cristal de la ventana. Una sinfonía suave, melancólica, que contrastaba con el bullicio de su corazón oprimido por la expec...
La tarde caía gris sobre la ciudad, un manto inacabable de nube y suave llovizna desenredaba las luces de los faroles en la acera. Oriana sintió cómo las gotas se deslizaban por el cuello de su abrigo, mientras ajustaba la bufanda con un gesto ca...
La primera vez que Sue vio a Julia fue por accidente, pero el universo tiene su propio sentido del humor. Habían planeado la apertura de la nueva librería en el barrio para el sábado por la tarde, justo cuando la ciudad parecía querer lavarse la...
La primera vez que Eliana vio a Lucía, la tarde ardía como si el sol quisiera derretir la ciudad. Las baldas de la biblioteca exhalaban un aroma añejo, casi sagrado, y el murmullo de las páginas daban la impresión de que los libros susurraban e...
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El sonido de la lluvia golpeando el tejado era una música constante, rítmica, que lo acompañaba en esas noches en las que el resto del mundo parecía caer en el letargo. Habían pasado seis años desde que Samuel había dejado el pequeño pu...
El viento de Edimburgo había aprendido a silbar incluso entre los muros más gruesos del Castillo; una melodía caprichosa y viva que a veces se llenaba de niebla, a veces de un perfume sutil, el de alguien inesperado. Aquella noche el aire olía a...
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Polly recordaba perfectamente la tarde en que Ruth llegó a Savannah: las cigarras cantaban con más estruendo que nunca y el calor del verano, como solo puede ser en Georgia, presionaba contra las mejillas como si quisiera dejar huella. Los to...
El aire de Madrid era una broma pesada en las noches de julio, y sin embargo, Julia se aferraba a la barandilla de hierro de su balcón como si pudiera detener el tiempo. Dicen que no hay nada como un gran amor para dejar marcas en el alma; y, sin e...
Atlanta solía guardar sus secretos entre las sombras de las magnolias y las callejuelas empedradas bañadas por la luz dorada del atardecer. Era el último verano antes de que el mundo cambiara para siempre, y el olor a hierba recién cortada se me...
En la ciudad de Boston, donde los inviernos parecían eternos y los salones rebosaban de blancura y restricción, vivía Arabella Croft, una mujer con la costumbre de mirar por la ventana más de lo que la estricta cortesía victoriana recomendaba. ...
La ciudad tiembla bajo la luna, esculpida en piedra y vapor, con las farolas encendidas como luciérnagas sobre los bulevares anchos. Berlín respira hondo cada madrugada, y nunca duerme del todo. Las gotas más recientes de abril aún humedecen la ...
Al principio fue solo un destello, un movimiento sutil entre los jardines interminables de la vieja Atlanta, allá por la primavera de un año incierto, cuando el polvo rojizo aún se posaba en cada rama y el sol caía lento sobre las casas señoria...
La niebla caía espesa sobre el lago Montclair, una sábana gris y suave que ocultaba las formas y borraba los contornos, incluso los de los propios recuerdos. En la ribera sur, a medio andar entre árboles hasta entonces dormidos y un sendero de pi...
El reloj dio las once con un único y seco campanazo metálico; todo el barrio pareció detenerse en ese segundo suspendido, hasta que el murmullo del bar volvió a crecer y la música rellamó atenciones dispersas. Tania se recargó en la barra, tem Leer más...