El aire estaba impregnado de un delicado perfume a lavanda y rosas, esparcido desde los jardines de la mansión Ashcombe hasta las alturas donde se elevaba la escuela para señoritas del condado de Hertfordshire. Las ventanas arqueadas de la aula pr...
La primavera se cernÃa sobre Yorkshire con la promesa de cielos limpios y fragantes magnolias, pero ese año, el clima parecÃa querer desmentirlo. Una llovizna persistente aislaba el valle, humedeciendo las piedras ancestrales de Langley Manor y e...
HabÃa en Viena, en los dÃas en que el invierno se extendÃa como un vestido de tul sobre el Danubio, fiestas que no eran más que justificaciones elegantes para el roce de manos cosmopolitas y miradas que narraban todo lo que no podÃa decirse...
En la residencia de verano de los de Montelieu, la primavera de 1898 se insinuaba tiernamente por entre las persianas entreabiertas y los corredores cargados con el aroma de las mimosas. Jeanne, la hija menor de los Montelieu, no podÃa resistir la ...
ParÃs era una flor en decadencia bajo el verano de 1872. Tras los largos meses de la Comuna y la sangre que empapó los adoquines, las calles ahora vibraban con una tensión callada, pobladas de fantasmas más que de paseantes. Marianne de Villeneu...
El Mediterráneo refulgÃa como una cuchilla de plata bajo el sol de 1895, y la brisa arrastraba hasta el palacio de piedra el eco de un pasado que parecÃa rehusarse a dormirse. Leona di Fraschini recorrÃa el ala oeste de la villa de su familia, a...
Se necesita un cierto tipo de coraje para enamorarse bajo la luz filtrada de las lámparas de gas, con los toneles de papel secando la tinta de secretos rebosando por doquier. Dicen que el amor es un asunto para los valientes y los insensatos, pero ...
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En el sombrÃo corazón de Mayfair, donde los carruajes rodaban al compás de los secretos y los faroles tejÃan destellos de oro sobre el empedrado, lady Eleanor Rivers se deslizaba por el pasillo de la mansión Ashwick con la gracia de un sus...
La mansión Bainbridge, situada en el corazón de Mayfair, era tanto refugio como prisión para Lady Eleanor Ashcombe. Su vida, transcurrida entre salones disfrazados de dorado, tertulias impregnadas del perfume de gardenias y el incesante murmullo ...
El tic-tac del gran reloj de pie se confundÃa con el retumbar distante de un trueno, oculto entre las nubes que a esas horas encapotaban el cielo sobre Hawthorn Hall. El regente de la imponente mansión, lord Sebastian Ashcroft, se inclinó sobre l...
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Londres, primavera de 1817
La llovizna danzaba, dulce e incesante, sobre los adoquines de Mayfair mientras Lady Arabella Fairfax avanzaba, cubierta con una capa de terciopelo azul que parecÃa absorber la plata de la niebla. El aire, perfum...
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Lady Charlotte Pembroke retorció la nota entre sus manos enfundadas en seda, el corazón tamborileando bajo el corpiño mientras observaba la ventana empañada por la llovizna de mayo. La misiva era escueta, directa y, peor todavÃa, conocida ...
CorrÃa el año de 1823 cuando Lady Annetonia Fairchild regresó, por fin, a Graywood, la modesta pero amada propiedad de su familia en algún recodo olvidado de Northumberland. En la vasta tranquilidad del campo, lejos del bullicio londinense y de ...
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La primera vez que lady Emily Stratford vio a lord Gabriel Norwood, supo que nada volverÃa a ser igual. No porque el vizconde encarnara esa esencia de masculinidad reservada a los poetas románticos –aunque, innegablemente, era apuesto, con ...
El carruaje osciló suavemente mientras la tarde londinense se desmoronaba en un crepúsculo azul acero. Eleanor Ashcombe sujetó con pulso firme el lomo gastado de su única novela predilecta, el llamado escudo contra ensoñaciones poco decorosas y...
Castañeteaban los cristales de la ventana al ritmo del viento de otoño. Ravenhall Manor se alzaba entre la bruma, una silueta entre sombras y recuerdos, como si el vasto caserón vigilara celosamente secretos sepultados bajo las alfombras y entre ...
HabÃa una melancolÃa particular en las últimas horas de la tarde londinense durante el año de 1814. Las luces de las lámparas titilaban en los salones, resplandor de cera y aguardiente prendido en los rostros de los hombres y mujeres que iban g...
CapÃtulo I — Sombras en Habersham
Era una tarde sofocante en los campos de Georgia, de ese calor que pesa como una manta de lana y hace que hasta el más impetuoso de los caballos aminore el paso. Rosalind Carter, con el abanico en la mano y la ...
HabÃa una niebla memorable sobre el valle de Eaton aquella tarde de 1852, una que no traÃa tanto un frÃo devastador como sà una promesa de cambio. Eleanor Ashcroft cruzó el sendero de guijarros con la cabeza erguida, el pelo recogido en un moñ...