A la luz temblorosa de los candelabros, la sala de los Everleigh era un mar de sombras suaves y voces amortiguadas, una delicada escenografía en la que personajes de la buena sociedad llegaban y partían como si interpretaran una pieza perfectament...
La tarde se depositaba sobre Westhaven con la mansedumbre de una madre apaciguando a su hijo inquieto. El viento, cargado de la fragancia pálida de los membrillos maduros y de los jazmines que trepaban el muro de la rectoría, había traído consig...
La tarde caía perezosa sobre la ciudad de Nueva Orleans, dibujando en las fachadas de los viejos edificios una paleta de rojos y ocres. Desde la galería del segundo piso, Justine Deslauriers observaba en silencio el vaivén de los barcos en el rí...
El sol se alzaba apenas sobre los verdes campos de Warwickshire, deshilachando jirones de bruma que, como fantasmas, flotaban sobre la hierba humedecida. Lady Isobel Tremayne se detuvo un instante en el sendero que conducía de la mansión familiar ...
El viento de la tarde se arremolinaba entre los arbustos de Rosethorn House, arrancando pétalos de los rosales que bordeaban el ala oeste. El sol caía sobre la campiña inglesa y la luz dorada hacía brillar las columnas del gran portón de entrad...
Los últimos rayos del sol pintaban el cielo londinense con tonos rojizos, derramándose suavemente sobre el mármol pulido del invernadero de los Ravensbury. Las rosas y los helechos colgantes lucían a la luz como si sus hojas se ruborizaran, vír...
La lluvia caía en cortinas tupidas, arrebatando a los ojos curiosos cualquier detalle salvo el murmullo hondo del bosque y el vínculo impenitente del fango con la tierra. Aurora de Castroviejo se mantenía erguida bajo el pórtico de roble de la v...
Cuando los circos ambulantes llegaban al condado de Clayton, el polvillo del camino parecía más dorado, y hasta los pájaros posados en el sauce parecían ansiosos por saber las novedades. En 1871, la reconstrucción en Georgia había dejado cicat...
Las lluvias de aquel abril en el sur parecían nunca cesar, convirtiendo los caminos polvorientos en arterias de lodo y desesperanza. Cualquier alma viviente, gentil o esclava, sentía en la piel el peso húmedo de la primavera, una estación llena ...
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París, 1870. El rumor de la guerra flotaba aún en el aire, pero no era el conflicto lo que ocupaba el corazón de Madelaine Charpentier, sentada junto a su ventana en la Rue de Lille. Afuera, la primavera sembraba destellos de oro entre los c...
Corría el verano de 1867 en Savannah, cuando el jardín de la casa de Ashton era una sinfonía de perfumes. Las glicinas trepaban el porche, y más allá danzaban las amapolas en el tibio atardecer. Beatrice Hammond, de mirada tempestuosa como el m...
La bruma nocturna envolvía Mayfair y la humedad de Londres, espesa, parecía invocar los recuerdos no deseados de la primavera anterior. Eleanor Cantrell recordaba bien los jazmines, los paseos furtivos por Hampstead Heath, las esperanzas adormecid...
La luna plateada se alzaba, majestuosa, sobre el viejo Rhin. Su reflejo danzaba con la corriente, diríase que aquel astro dialogaba con las olas, acompañando en su silencio la vida de aquellos que escribíamos nuestro destino bajo la mirada de las...
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La mañana llegaba entre celajes anaranjados y la brisa fragante de los magnolios en flor. Evelyn Ashcroft contemplaba la avenida desde el ventanal alto de su dormitorio, el aire de comienzos de abril amansado por el lento avanzar de la primave...
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El invierno se hizo largo en Norwich, aquel año de 1817. Las chimeneas bostezaban con torpeza al caer la tarde, y los relojes parecían retener el tiempo entre sus engranajes, como si también ellos sufrieran el peso de la distancia impuesto p...
Era el final del siglo XIX y el mundo comenzaba a temblar ante maravillas insospechadas. La electricidad se colaba timidamente en las casas bien nacidas de Londres, el tren surcaba distancias antaño imposibles en media jornada, y una pequeña caja ...
El aire de la campiña de Hampshire, ese día de junio, se cernía cargado de aromas a césped recién humedecido y rosas en plena floración. El carruaje de Lady Marianne Ashworth cruzaba con galante lentitud la calzada bordeada de olmos, sus rueda...
El aroma de los rosales era casi irreal al caer la tarde en Highbury Court. Penumbra etérea, destellos de última luz tamizando los ventanales altos mientras el día se recogía en la escena de la sala de música y la historia, ahumada de recuerdos, Leer más...