La noche había caído con una suavidad ominosa sobre el pequeño pueblo de Meadbourne, cubriendo las adoquinadas calles y los jardines rebosantes de lilas con una capa de niebla azulada. Alexandra Woodruff nunca había sentido el paso de la hora co...
Había una niebla densa esa tarde de octubre sobre la mansión Ashcombe, una niebla que convertía los jardines en un mar de espectros y convertía la gran escalera en una extensión de gris indefinido. Luisa D'Aubigny apretó la empuñadura de su p...
No recordaba cuándo había empezado a desear aquello que no podía tener. Ni cuándo el deseo pasó de ser una visión apenas perceptible a una necesidad que hervía en mi pecho cada vez que la veía. A veces creo que habitaba la nostalgia antes de...
La terraza del Club Zíngara, encaramada sobre los tejados de la ciudad vieja, vibraba esa noche con el sabor invencible de la víspera de San Juan. La música –un latido inagotable de tambores y sintetizadores– se deslizaba entre los cuerpos sud Leer más...